No más dolor
Cuando te vi esa noche, supe que ya nada iba a ser como antes. La luna, redondo lucero, lucía un brillo y una nitidez que pocas veces había visto. La oscuridad se volvió compañía silenciosa, mientras te miraba y no podía creer que te tuviera ahí, para mí, con esos labios aterciopelados, con tu suave piel.
Jamás voy a olvidar el primer día en que te conocí.
Jamás voy a olvidar el primer día en que te conocí.
Comentarios
Publicar un comentario