EL ARREBATAMIENTO DE LA IGLESIA
El "Rapto" o también conocido como "Arrebatamiento de la Iglesia", se trata de un evento próximo a suceder en el calendario cristiano, en el cual nuestro amado Señor Jesucristo se llevará a sus hijos en un instante, en un abrir y cerrar de ojos. Los cuerpos de los santos que fueron muertos en Cristo resucitarán primero, y los cuerpos de los fieles que estén vivos para ese momento serán glorificados, es decir, pasarán de su estado carnal-mortal, hacia un estado espiritual glorificados. Esto se debe a que nuestro cuerpo carnal debe revestirse de inmortalidad, para poder estar cerca de Dios, ya que de otra manera moriríamos con su sola presencia. Así mismo, los cuerpos de los santos que murieron en Cristo, resucitarán.
Se tocarán las trompetas, y Jesús esperará en el aire a sus hijos, para encontrarse con ellos. A la final trompeta, todos seremos arrebatados para ir a festejar Las Bodas del Cordero en el Cielo, junto a nuestro Señor durante siete años.
Para la tierra, esos siete años serán de Juicio e Ira del Dios Todopoderoso sobre el mundo impío, ya que durante esa cantidad de tiempo estará reinando el Anticristo. Al presente hay quien detiene la venida del inicuo, cuyo advenimiento es por obra del diablo; y creemos que quien lo está deteniendo es el Espíritu Santo y la Iglesia, debido a que Dios, apelando a su justo carácter, no permite jamás que los justos perezcan junto a los injustos. Podemos mencionar las historias bíblicas de Noé y su familia y de Lot; ya que antes de derramar de su Juicio, el Señor primero resguardó a sus hijos, los puso a salvo, y una vez puestos a salvo, derramó su ira sobre la tierra. De modo que es incorrecto decir que el arrebatamiento de la Iglesia es durante el sexto sello del Apocalípsis, ya que Dios no permitirá que sus hijos sufran la persecución, el desastre y la tortura de aquellos días finales. Sabemos que Dios es el mismo ahora y siempre, Dios jamás cambia, ni se contradice en su justo carácter y misericordia.
Una vez transcurridos esos siete años de extrema tribulación, nuestro Señor Jesucristo vendrá montado en su caballo blanco, con vestiduras rojas, junto a todos sus santos y las huéstes celestiales para vencer al Anticristo, a la Bestia y al Falso profeta, que estarán reinando en ese momento; y se establecerá un milenio de paz en Su gobierno.
Pasados mil años, el diablo será desatado por un poco de tiempo, para que vuelva a engañar a las naciones. Y se levantarán contra Jesucristo en número como la arena del mar, creyendo aún que podrán vencerlo, engañados por Satanás.
Finalmente, todas aquellas almas que no recibieron el amor de la verdad para ser salvas, serán arrojadas al lago de fuego junto con el diablo y sus demonios, y el mal nunca más volverá a ser, por los siglos de los siglos. Amén.
Debemos tener en cuenta, que debido a las señales de las cuales estamos siendo todos testigos, sabemos que Jesús está a punto de venir. ¡SÍ, VEN SEÑOR JESÚS!

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